Y así ella....
Y así ella, no dudó en abrirme la puerta y entré con mi soledad.
Complaciente, cubrió el sol con sus manos para que yo pudiera leer las
respuestas en sus ojos.... sus ojos y mis grandes silencios. Quieta, limpia y
callada, mientras yo la imaginaba envuelta en una fragancia roja.
Y así
ella, permitió que mis días y mis noches se vistieran de necesidad y se calzaran
de deseo, pero no pudo cambiar nada, solo el ritmo de los versos, para que las
mismas palabras que yo había dicho en otros refugios... no le sonaran
igual.
Y así ella, que me recordaba a alguien...me dejó pegar mi soledad
en su piel, allí donde dejan sus huellas los amores absurdos, con la esperanza
de ver mi regreso, de taparme el sol de nuevo, puso su voluntad de rodillas,
quiso desvestirse, quitarme toda la tristeza de mi cuerpo para después vestirse
con ella.
Y así ella y el tiempo de los amantes, tiempo cada vez más
corto, llegó a su fin. Donde no le dije que moríamos ella, yo y su sentido.
Moría su brillo...las buenas intenciones y su sonrisa burlona que me salpicaba
como barro oloroso y mundano haciéndome saltar hacia atrás.
Debí decirle:
Soy mi deseo y estoy muriendo, perdona por no haberte visto crecer, nunca tuve
tiempo para ver lo bello de lo simple. Guardas parte de mi soledad, te vistes
con parte de mi tristeza... aquí te dejo el equipaje olvidado del más y del
menos común de los amantes. Gracias.
Pintura- Lola Moreno Seducción
Inesperada
Texto- Clara.



