Volver...
Saber, querer... empapar mis mañanas con este olor, alejar el frío de tu cuerpo con movimientos tibios.
Verte estremecer con solo el gesto previo de las caricias, caricias que son palabras, palabras que son idioma... y despues desvanecer...
Despertar, volver....deshacer este verso y empezar otra vez.
Esperar, ver... robar la luz que se pega a tu piel... tú y yo, esa luz, horizontales que ruedan... dos almas blancas, una de espuma que te alcanza, se cuelgan en tu cadera...fábrica de esperanza.
El tiempo parado, sujetando las horas...sin prisas, sin culpa, sin razón.
Este beso que dure y también el sudor....y volver, volver siempre...
Y así ella, no dudó en abrirme la puerta y entré con mi soledad. Complaciente, cubrió el sol con sus manos para que yo pudiera leer las respuestas en sus ojos.... sus ojos y mis grandes silencios. Quieta, limpia y callada, mientras yo la imaginaba envuelta en una fragancia roja.
Y así ella, permitió que mis días y mis noches se vistieran de necesidad y se calzaran de deseo, pero no pudo cambiar nada, solo el ritmo de los versos, para que las mismas palabras que yo había dicho en otros refugios... no le sonaran igual.Y así ella, que me recordaba a alguien...me dejó pegar mi soledad en su piel, allí donde dejan sus huellas los amores absurdos, con la esperanza de ver mi regreso, de taparme el sol de nuevo, puso su voluntad de rodillas, quiso desvestirse, quitarme toda la tristeza de mi cuerpo para después vestirse con ella. Y así ella y el tiempo de los amantes, tiempo cada vez más corto, llegó a su fin. Donde no le dije que moríamos ella, yo y su sentido. Moría su brillo...las buenas intenciones y su sonrisa burlona que me salpicaba como barro oloroso y mundano haciéndome saltar hacia atrás.Debí decirle: Soy mi deseo y estoy muriendo, perdona por no haberte visto crecer, nunca tuve tiempo para ver lo bello de lo simple. Guardas parte de mi soledad, te vistes con parte de mi tristeza... aquí te dejo el equipaje olvidado del más y del menos común de los amantes. Gracias.
En mi interior el "bouquet"
de tus labios entregados a juegos
divertidos,
de tus dedos abriéndose paso entre piel y piel,
sin
resistencia, sin obstáculos....puro instinto.
Obra- Pablo Santibáñez
Texto-Clara García
Este espacio, esta
alianza, nació entre nosotros como una musical complicidad que encuentra en los
sentidos a sus intérpretes orquestales, y crea un vínculo difícil de
definir.Nos llegó este espacio también, por alborotadas melancolías, el
pesar por los amores imposibles, indiferentes, dominados por un mundo exclusivo,
neurasténico y autosuficiente. Esos amores que se nos mostraban obtusos,
perseverantes en mantener las distancias...como si la misma atracción que
sentían hacia nosotros fuese la que les alejase.Ahora no, entre tu y yo,
en nuestro espacio, se desvanece esa angustia por las traiciones, las
asperezas...encontramos nuestro hueco, el lugar donde apenas una línea más,
añadida a esa carta interminable, está nuestro sitio, aquel donde dejamos que el
corazón se exprese con absoluta y reciproca entrega y, la propia sensualidad al
reflejarse en el otro toma unas dimensiones fuera de lo común, pues se alimenta
de esa sensación...la confianza que nos hace sentir únicos y nos excluye de la
realidad vulgar de vidas pasadas.Es aquí en este espacio, donde ponemos
en juego el placer del alma, sin dogmas inútiles que caigan disueltos, no hay
conflictos pasajeros ni tabúes ni miedos asfixiantes que envenenen nuestras
ganas...Este lugar, antes vacío, lo llenamos nosotros con libres
fantasías, con los sentidos... en el que tu y yo podemos pertenecernos, donde
cada uno de nosotros permitimos entrar en nuestro interior al otro...dejándonos
llevar por el feliz sentimiento de la atracción a lo desconocido. Es aquí, donde
dejamos a nuestra inteligencia, siempre voluble y abierta, que acepte el riesgo
de sumergirse también en el dolor para volver a emerger de él.En esta
confianza, en este espacio ahora lleno, tocamos a dos manos esa melodía que
creamos para que acompañara al deseo de ser felices. Es aquí, donde la exacta e
infalible sintonía que nos une, nos permite dar el gran salto para caer en el
laberinto particular de cada uno, y volver tarde o temprano, cuando necesitemos
buscar el consuelo de ambos, el que pedimos y damos...fruto de la
confianza.
Obra-Enrique Donoso
Texto-Clara.
EL VIAJE DE EZEQUIEL.
Consciente de que este será mi último viaje, me lo tomo con calma, pues no hay maletas que preparar.
No se si quiero o no quiero irme, pero me place saber que esta no es una decisión que yo deba tomar.
Recuerdo que hubo algún tiempo en el que me dominaba el deseo de partir, de abandonarlo todo... incluso en alguna ocasión llegué a preparar el equipaje solo por el morboso placer que me producía esta ilusión... la ilusión de poder huir de cada una de las sombras de las muchas traiciones, en su mayoría traiciones a el amor que yo ofrecía.
En ese tiempo, a mí alrededor solo existía la voluble carnalidad de las mujeres y la imposible batalla de indagar en sus secretos...tenía el presentimiento que, incluso las más afectuosas podrían escaparse antes o después, debido a cualquier contratiempo fatal.
Me encontraba sumido en una soledad parecida a la de ahora, pero entonces para salir de ella, solo tenía que incorporarme a una vida social que me repugnaba, cosa que ahora ya no tengo opción y tampoco la quiero.
Al final nunca partía, pues comprendía que no debía motivarme un sentimiento de nostalgia y mucho menos el sentimiento de haber llegado el final, cuando aún tenia vida que gastar y un buen batir de alas...
Decidí entonces quedarme y poner orden a mis deseos, devolverles su esplendor y liberarles de las pequeñas infamias que nos rodeaban...
Anoté, viví, escribí y recordé... y todo pensando en que, un día no muy lejano partiría realmente... y esta vez cogido de tu mano.
Siempre pensé en ti, mi muerte como algo excitante...tal vez porque te veía como una mujer sin edad, una figura femenina que se aproximaba a mí...con insinuaciones y con gestos que me daban vida en cada intento fallido, en cada coitus interruptus contigo me proporcionabas más tiempo...hasta que llegase el día de consumar y morir...
Hoy, vuelves a mí cargada de intención, me cubres con el velo de la libido y la esencia misma del placer...y yo me siento como un Eros crecido...ávido e insaciable, lleno de energía, aventurero, amante de la poesía...capaz de prolongar mis arrebatadores juegos gracias a una resistencia belicosa...vuelvo a ser el ladrón de secretos, capaz de saborear las delicias del tiempo detenido.
Te amo y te aborrezco visceralmente, como a cualquier compañera de vida...pero te respeto por que nunca me has ocultado tu propósito.
Hoy es el día, llevarás mi vitalidad al límite, me adentraré en tu terreno, en ese lugar sin retorno...haremos el amor como una conjunción de lo celeste y lo terrenal, me confundirás en una doble espiral sin salida...
Poder morir así... como siempre quise vivir...
Gracias amor... por la oferta de este viaje...por liberarme de la última traición....compañera fiel desde el primer día hasta el último.
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Obra de Enrique Donoso.
Texto de Clara García.
Alguien que firma sus comentarios como "La Mirada Crítica" dejó esto escrito sobre mi cuadro llamado La Lidia:
Profundas, misteriosas, las sombras huidizas y esquiva la mirada.
Diestro ha de ser quien burle ese pitón izquierdo que apunta a la muleta.
Un perfil ambicioso y decidido, punta de lanza, que ciego, no sabes donde apunta.
Vientre feraz ¿Qué en tus surcos sembraron?
La Mirada Crítica.
...
Palabras tan
intensas y bien ensambladas que describen la intención de la
pintura...
Gracias por esa mirada crítica que se ha tomado su tiempo de
observación, como si de una obra de arte se tratara...
...
Sembraron palabras que abonaron deseos, sarmientos que medraron hacia adentro, más fuertes y retorcidos con el paso del tiempo, que aún prometiendo placer solo dejaron sufrimiento.
Clara.
La Lidia
Esta ha sido la lidia más larga de la historia. Meses largos de envistes, lances, capotazos, y banderillas en "tó lo alto". He entrado al caballo, a la vara, citada desde lejos, empujando con fuerza, metiendo ijares y riñones. Como es propio de un toro de raza y encaste, he dejado ver con nobleza mis intenciones, tomarme las medidas...entrado al trapo, viniéndome arriba detrás de cada castigo esperando el cambio de tercio. Aunque he doblado, cada vez que la muleta se me plantaba bajo la cara y, he caído dando con el morro en el albero. Rocé la taleguilla en ocasiones pero no llegué a hacer sangre.
Dejé que se me acariciase la testuz...parada en los desplantes del diestro, mientras este plegaba la franela roja bajo el brazo dándome la espalda.
Resultó ser el sobrero... el mejor de los morlacos.
Y llegó la hora de entrar a matar, y esta fue "recibiendo" así, a la antigua usanza... Adelantando la muleta a mí cara, citando para que tomase el engaño, y ya, entregada, con las manos juntas, el matador vuelca su peso en el estoque hundiéndolo en la cruz y hasta la bola.
Como era de esperar... por fuerza y bravura, no doblo, no abro la boca... pero a paso lento y detrás del lidiador, me encamino al amparo de las tablas, esperando el golpe fuerte de la ballestilla...la puntilla certera, bien dada.
Ya escucho el tiro de mulillas.... me darán la vuelta al ruedo mientras suena el pasodoble del Gato Montés.
Maestro, ahora si, ya has acabado conmigo... tendrás más tardes de gloria, pero estas serán con becerras sin casta ni trapío...
... ... ...
Sobre mi gusto y disgusto por el "Arte de Cuchares"... La vida es ironía....y yo estoy viva.
Clara.
"Porque en el amor, locura es lo sensato" A. Machado.